SMART IBERICA, UNA ALTERNATIVA PARA EL PROFESIONAL DEL SECTOR CREATIVO CULTURAL

IMAGEN SMARTIBERICA

Cuando inicias un proyecto empresarial de tipo creativo cultural en la mayoría de las ocasiones trabajas de forma esporádica o irregular. Y sin embargo tienes que cumplir con tus obligaciones fiscales y laborales: el pago mensual de la cuota de autónomo, las declaraciones trimestrales de IVA e IRPF,… cargas administrativas y financieras que dificultan que realmente te centres en la esencia de tu profesión: la creación, difusión y producción artística.

Está claro que el sector creativo tiene unas connotaciones específicas: trabajar por proyectos, con intermitencia y discontinuidad, de manera independiente, etc. Y sin embargo las fórmulas legales para funcionar bajo estas características no reflejan esta realidad profesional, lo que provoca que muchos profesionales se vean obligados a trabajar en precario e incluso en economía sumergida.

Con objeto de paliar estas dificultades y la ausencia de un modelo legal que de amparo a estas situaciones,  se crea en el año  2013  SMart Ibérica, la primera cooperativa andaluza de impulso empresarial sin ánimo de lucro, inspirada una iniciativa que lleva ya funcionando en Bélgica desde hace 16 años, Smart Bélgica. Esta cooperativa belga tiene ya 50.000 socios y representa al 80% del sector cultural de ese país.

¿Cómo funciona Smart Ibertica? Esta cooperativa de impulso empresarial ofrece servicios mutualizados a artistas, creativos, artesanos, técnicos, gestores y demás profesionales de la cultura: les permite estar dados de alta en el Régimen General de la Seguridad Social por los días que se realiza el trabajo, ofrece seguro de responsabilidad civil, prevención de riesgos laborales, asesoramiento jurídico y laboral, fondo de garantía, etc.- y sobre todo pagar los impuestos en relación al periodo activo real y a la facturación realizada mes a mes.

En SmartIb hay dos tipos de socios: los que prestan orientación, formación, tutoría o servicios técnicos y de gestión comunes (que son la estructura de la misma) y los que son beneficiarios de esas prestaciones (los usuarios).

Esos beneficiarios (que son personas físicas) pueden permanecer siempre como socios o, cuando lo consideren, abandonar el paraguas e independizarse como autónomos o como asalariados de una empresa.

Al entrar en la entidad, cada socio aporta un capital social de 150 euros -que se puede pagar en tres años-. Si deja la cooperativa el dinero se devuelve a lo largo del año siguiente. Y luego Smart Ibérica se autofinancia con un porcentaje de los contratos y facturas emitidas por los socios con sus trabajos. Es decir, de cada contrato o factura la cooperativa recibe el 7,5%.  En esa cantidad se incluye una parte destinada a anticipar los pagos, para evitar que cualquier persona que haya facturado tenga que abonar el IVA y sin embargo esperar meses y meses hasta cobrar por el trabajo realizado.

Otra de las ventajas de asociarse a esta cooperativa es sin duda el trabajo en red y el estar en contacto con profesionales de otras disciplinas así como los proyectos colaborativos y las sinergias que se crean.

Las cooperativas de Impulso Empresarial son una figura que solo contempla la legislación andaluza y por ello la sede social está en Málaga, aunque la entidad funciona en toda España. Smart Ibérica cuenta ya con unos 450 socios en todo el país. Los perfiles de los cooperativistas, son fundamentalmente actores, pero también hay técnicos, traductores, fotógrafos, artistas plásticos o periodistas.

Más info:

www.smart-ib.org/

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